sábado, 5 de enero de 2013

Paz en la tormenta

Anoche se desató una tormenta con ráfagas fuertísimas! Nosotros estábamos al aire libre y a penas desencadenó corrimos hacia el barco.
Qué impresionante vivir la tormenta a bordo. Los ruídos de la tensión de los cabos, el movimiento "baiben" del barco, el viento que se hacía visible sobre el río, el sonido "fantasmagórico" de la velocidad del viento y el color de la noche cerrada fueron algunas de las sensaciones que experimentamos ayer con la familia.


Tan mal no la pasamos, eh! Comimos en el barco unas deliciosas patitas de jamón y queso con arroz al compaz del ritmo tormentoso del Río de La Plata.

A la mañana siguiente (hoy!) así encontramos el parque del club:

 
 
 
Nuestra camioneta estuvo a punto de ser partida al medio pero parece que un angel "la empujó" hacia adelante unos metros.



 
 
Esta mesa fue la que usamos las dos horas previas a la tormenta!
 
Una experiencia "distinta" que recordaremos por mucho tiempo.
Al acostarme pensaba en una situación parecida que vivieron los discípulos cuando se encontraron con una terrible tormenta a bordo de un barco que se movía para todos lados. Su desesperación los llevó a acudir desesperadamente a Jesús que se encontraba en popa descansando.
Descansando en medio de un temporal?
Sí, qué podría traerle inquietud al Creador del cielo, del mar y del viento?
Al momento de escuchar el clamor de los discípulos, Jesús reprendió las olas y el viento y todo se quedó en calma.
Qué privilegio tener a Jesús en nuestro barco!
Qué seguros podemos sentirnos si Jesús está "al mando" de nuestra vida.
Podrán soplar vientos, podrán levantarse olas y podrá rugir el mar pero si Jesús está en tu barca tendrás increíble PAZ.
 
Aquí una hermosa canción que suelo cantar en medio de las tormentas