domingo, 27 de septiembre de 2015

Duele el crecimiento de los hijos?

Una madre conto que mientras su pequeña terminaba de cambiarse después de darse una ducha, le grito desde el baño: "MA, ME ESTAN CRECIENDO PELOS EN LA VAGINA!" la madre sorprendida hizo un gesto de dolor arrugando su cara, pero exclamo: "Que alegría que estés creciendo!" Sus sensaciones internas no estaban en sintonía con lo que estaba diciendo.

Luego de escuchar este relato, pregunte si dolía el crecimiento de los hijos a varias personas y ellos me dieron estas respuestas:



Ha sido interesante conocer que a la mayoría de los padres nos movilice tanto el crecimiento de los hijos.
Yo lo comparo con el embarazo y la madre, porque es es durante la gestación de los hijos donde las madres nos sentimos más seguras con nuestro pequeño en nuestro interior. Allí recibe todo lo que necesita y en proporciones adecuadas. Esta seguro, protegido. Mes tras mes ese bebito se va preparando para salir al mundo, ganando peso, madurando sus órganos, adquiriendo cabello, etc. Cuando llega el dia del nacimiento, primer gran evento de muchos, desde el minuto cero ya se encuentra expuesto a los cambios de clima, a respirar independientemente, a reclamar lo que necesita, ya es objeto de opiniones, intervienen mas personas en su desarrollo (los abuelos, los tíos, el pediatra etc) tiene contacto con otros niños, etc. Y la madre, que tenia todo indiscutiblemente "bajo control" en su interior "delivers" "entrega" al mundo el ser mas preciado que tuvo en su seno por 9 meses.
Eso es crecimiento. Una entrega, un despojarse de algo en pos de la compleción del otro.
Es como el proceso de la metamorfosis que sufre la oruga en pos de convertirse en la mas bella mariposa. Es el "desprendimiento" doloroso en pos de algo superiormente bello.
Pero el "desprendimiento" está presente y felicito a los que les produzca placer y felicidad, o madurez. A mi por momentos me duele.


Cada etapa de crecimiento tiene sus matices. La primera infancia, la niñez, la adolescencia y la adultez.
Como mama estoy atravesando la adolescencia de mis hijos, y adolezco junto a ellos. Toda la auto confianza que había ganado como madre en 13 años, parece que se va desvaneciendo con cada situación nueva que aparece. Y una se convierte en primeriza de vuelta.
A veces me encuentro segura, otras veces asustada, en ciertas situaciones luzco firme y por dentro estoy desarmada. Es que mi gran amor por ellos, desea que que nunca se equivoquen, que sean siempre felices, que alcancen sus metas, que sean, que hagan, que alcancen, que nunca, que siempre, uff! 
Una vez, el Dr Dobson, un pediatra y psicólogo americano muy reconocido, dijo que la paternidad la compara con un entrenador de baseball. El equipo asistió a los entrenamientos toda la temporada. Recibió estrategias, tácticas, indicaciones, consejos y advertencias. Llego el día del juego. El equipo sale a la cancha y el entrenador permanece del lado de afuera, observando, callando y esperando que el equipo "ponga en práctica" todo lo aprendido.
Ese es el momento en el que ambos crecemos, los hijos y los padres. El tiempo en que debemos "confiar" en que pondrán, o no, en practica lo recibido durante el "entrenamiento"
Y acá la clave es "confiar" 
Que nuestros hijos sientan que confiamos en ellos, que son dignos de nuestra confianza, que se la vayan ganando día a día en la cancha de juego, y celebremos junto a ellos sus victorias o sus fracasos.
En ese "observar el juego" lo hacemos de manera activa, atentos a sus necesidades o problemas.
Como en el ejemplo del entrenador, no interviene hasta que no sea necesario: una lesión, un cambio en la estrategia, un consejo en el entre tiempo, una palmada en el hombre o un grito de aliento cuando hay desanimo.















El crecimiento es transformación, y la transformación causa dolor, pero su fin, al igual que en la mariposa es gloriosamente bello y milagroso.



Animo mamis! Animo padres! Somos los mejores entrenadores que les pudieron tocar a nuestros hijos. Si hay desaliento, o susto por el crecimiento siempre se puede pedir ayuda. No estamos solos!

"Y SI ALGUNO DE USTEDES TIENE FALTA DE SABIDURIA, PIDASELA A DIOS, EL CUAL DA A TODOS SIN REPROCHE" Santiago 1:5